Cásate como te dé la gana: guía para diseñar una boda que no parezca una obra de teatro.
La cuestión es: hemos crecido viendo revistas y peliculas que nos llenaron la cabeza de cómo debe ser una boda; un despliegue de protocolo rancio y anticuado, ropa incómoda, un guión milimetrado por unas señoras que hacen 40 bodas al año igual a la tuya y la sensación constante de que estás actuando en una obra de teatro donde tú eres el protagonista ,obligado, porque realmente lo único que querías es hacer una fiesta a lo grande con la gente que más quieres. Te voy a contar una cosa que quizás para ti no es tan "grave" pero para mi si lo es, un poco. Estuve en bodas dónde en pleno verano los hombres van con traje de invierno, en la playa y al rayo del sol, no te parece "grave"? A mi muchísimo y te cuento por qué. Porque para mi representa que la prioridad no es estar fresco, cómodo y disfrutando, sino sostener una etiqueta, en un día que es EXCLUSIVAMENTE para celebrar el amor... Y ok, lo entiendo, porque también entiendo que no puedes ir a una boda vestido como te de la gana, lamentablemente hay cosas que socialmente no están muy bien vistas y quizás prefieras ahorrarte uno o varios momentos incómodos.
Trajes aparte, cuando el guión de tu boda no va contigo, el día se convierte en un ejercicio de resistencia.
Si estás hartx de pensar en qué dirá la tía Pepi, de los tiempos muertos y de las bodas-espectáculo hechas para tu feed de Instagram, aquí tienes un par de claves para relajar el protocolo y montar una boda que se parezca más a vosotros:
Si estás hartx de pensar en qué dirá la tía Pepi, de los tiempos muertos y de las bodas-espectáculo hechas para tu feed de Instagram, aquí tienes un par de claves para relajar el protocolo y montar una boda que se parezca más a vosotros:
1. Rompe la escaleta previsible (y huye de las "bodas en cadena")
Nadie ha escrito una ley universal que obligue a empezar con una ceremonia rígida, seguir con un cóctel interminable de pie de tres horas, continuar con un menú de cuatro platos donde nadie se habla con el de enfrente y rematar con un baile coreografiado unos días antes, que se te da fatal o nisiquiera pudiste aprenderte con los nervios de la boda.
La alternativa real: Si os apetece hacer una ceremonia corta al atardecer, cenar pizzas gourmet o una barbacoa de pie con vuestros amigos y pasar directamente a la música sin protocolos de salón rancio, hacedlo. La estructura la marcáis vosotros, no una masía que celebra tres bodas el mismo sábado.
2. Reevalúa la lista de invitados: tu boda no es una cumbre diplomática
Uno de los mayores motivos de estrés en los preparativos es la lista de invitados. Ese dilema constante de: "Si invitamos al primo de China que no veo hace 25 años se va a ofender mi tía abuela".
La alternativa real: Tu boda no es un acto social de empresa ni una obligación familiar. Es un espacio íntimo. Rodearte solo de la gente con la que de verdad te tomarías un café un martes cualquiera cambia por completo la energía del día. Menos compromiso y más abrazos de verdad, que te apetecen.
3. Elige un espacio que os quite presión:
Una boda low key no encaja en un palacio gigantesco de salones dorados si vosotros sois de zapatillas, calma y naturaleza. Si te sientes disfrazado nada más entrar por la puerta del sitio, empezamos mal.
La alternativa real: Busca un lugar donde te sientas en casa desde el primer minuto: un jardín privado, una casa rural perdida, un restaurante con alma o un rincón al aire libre también puede ser perfecto si eso es lo que te hace sentir cómodx. El escenario condiciona tu estado de ánimo; si el sitio te da paz, la mitad de los nervios desaparecen.
4. Diseña tiempos con aire (y adiós a las agendas estrictas)
El caos en una boda suele venir de una agenda imposible: "A las 17:15 fotos con los tíos, a las 18:00 entra el plato principal, a las 19:30 corte de tarta". Al final, vas con la lengua fuera y sin disfrutar de tu propio día.
La alternativa real: Deja huecos muertos a propósito. Espacios de tiempo donde no pase absolutamente nada, para que podáis sentarnos a respirar, tomar un vinito con calma o hablar de verdad con tus amigxs.
5. Pasa de las tradiciones que te dan pereza
¿Te da alergia el momento del ramo? ¿Te parece un suplicio cortar una tarta de pisos de plástico? ¿odias ser el centro de atención en el primer baile?
La alternativa real: Coge la lista de tradiciones aburridas, quédate solo con las que de verdad te hagan ilusión (si es que hay alguna) y tacha el resto sin remordimientos. Nadie te va a quitar el libro de familia por saltarte el supuesto protocolo, no me canso de repetirlo, es tu día.
Al final, tu boda no es para contentar a nadie, es la excusa perfecta para celebrar a vuestra manera. Es tu día, vuestro día.